martes, 16 de febrero de 2016

La concepción de la infancia a través de la historia.
Durante mucho tiempo los niños fueron considerados un adulto en miniatura, por lo que no se les reconocían necesidades diferentes a las de los adultos y muy pronto tenían las mismas obligaciones que éstos.
No es hasta el Renacimiento cuando, al dar mucha importancia al pasado grecolatino, se pretende construir un mundo nuevo, en el que se concibe al niño como un ser “modelable”.
 Rousseau y Pestalozzi  aportan un cambio positivo en la concepción del niño, pues se tiene en cuenta el nivel de desarrollo de cada etapa y a éste se adapta la acción educativa; dando así importancia al desarrollo integral del niño.
Es durante el siglo XIX cuando se adoptan medidas que en la práctica si afectan a la infancia, como la aparición de Asilos o casas de caridad para atender a los niños/as mientras que sus madre trabajaban; éstos son considerados los precursores de las escuelas infantiles de hoy. En 1857 surge la Ley de Moyano que impone la escolarización obligatoria gratuita desde los 6 hasta los 9 años.
Todas estas pequeñas conquistas han dado lugar a la concepción de la infancia actual, pues ha sido en el siglo XX cuando el niño llega a configurarse como un estatuto digno de ser mirado y estudiado desde todas las disciplinas. Hemos pasado del concepto de “niño” como un hombre pequeño que se prepara para la vida, al concepto de que la mente del niño que se asemeja a una tabla rasa, sobre la que todo está por escribir.
No obstante, aunque la concepción del niño ha evolucionado, la realidad económica y social, que dio lugar a la idea del niño como propiedad o recurso económico persiste y sirve de sustento al trabajo y la explotación económica de millones de niñas, niños y adolescentes en todo el mundo.
Englantyne Jebb crea en 1923 la primera Declaración de Ginebra, para comprometer a la humanidad en la defensa de los niños/as, y que un año después se incluye en la Carta de Derechos de la Infancia de la Sociedad de Naciones.
Es en 1979 cuando hay un verdadero cambio con respecto a la concepción de la infancia, pues a partir del año del niño, se considera a los adultos responsables de que se cumplan los derechos infantiles.
Indiscutiblemente uno de ellos es el derecho a la educación, y por la inquietud por el estado de ésta surge la Escuela Nueva o Nueva Educación basada en la renovación de las ideas de Rousseau que por fin se llevan a cabo en la práctica. Así, se considera que todo niño/a tiene un potencial aprovechable y se tienen en cuenta sus necesidades particulares, diferentes a las de los adultos.

Reflexión acerca del concepto de la infancia a lo largo de la historia
El concepto de infancia ha variado considerablemente a lo largo de la historia y se puede observar cómo este concepto ha modificado nuestra sociedad hasta llegar al punto en el que nos encontramos inmersos, en donde podemos mencionar que el niño tiene una autonomía y una dignidad propia, ya que ha pasado de ser considerado un adulto pequeño a ser concebido como un ser “moldeable” que pasa por diferentes etapas hasta llegar a ser una persona integral.  
Por otra parte sabemos que actualmente nuestra sociedad vive un momento difícil en el que la sociedad avanza a grandes pasos y esto incita a compensar al niño, por el afecto y la atención no brindada con cosas materiales, las cuales más que beneficiar su desarrollo, lo inhiben y truncan sus habilidades interpersonales.  
Aunque la concepción del niño ha evolucionado, la realidad económica y social, que dio lugar a la idea del niño como propiedad o recurso económico persiste y sirve de sustento al trabajo y la explotación económica de millones de niñas, niños y adolescentes en todo el mundo.

Por lo que podríamos definir la concepción de la infancia como el primer periodo de vida humana, que se extiende desde el nacimiento hasta la adolescencia, en el que se desarrollan las potencialidades, las capacidades y se sientan las bases del desarrollo de la personalidad posterior del individuo. 

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