La concepción de la infancia a través de
la historia.
Durante
mucho tiempo los niños fueron considerados un adulto en miniatura, por lo que
no se les reconocían necesidades diferentes a las de los adultos y muy pronto
tenían las mismas obligaciones que éstos.
No es
hasta el Renacimiento cuando, al dar mucha importancia al pasado grecolatino,
se pretende construir un mundo nuevo, en el que se concibe al niño como un ser
“modelable”.
Rousseau y Pestalozzi aportan un cambio positivo en la concepción
del niño, pues se tiene en cuenta el nivel de desarrollo de cada etapa y a éste
se adapta la acción educativa; dando así importancia al desarrollo integral del
niño.
Es
durante el siglo XIX cuando se adoptan medidas que en la práctica si afectan a
la infancia, como la aparición de Asilos o casas de caridad para atender a los
niños/as mientras que sus madre trabajaban; éstos son considerados los
precursores de las escuelas infantiles de hoy. En 1857 surge la Ley de Moyano
que impone la escolarización obligatoria gratuita desde los 6 hasta los 9 años.
Todas
estas pequeñas conquistas han dado lugar a la concepción de la infancia actual,
pues ha sido en el siglo XX cuando el niño llega a configurarse como un
estatuto digno de ser mirado y estudiado desde todas las disciplinas. Hemos
pasado del concepto de “niño” como un hombre pequeño que se prepara para la
vida, al concepto de que la mente del niño que se asemeja a una tabla rasa,
sobre la que todo está por escribir.
No
obstante, aunque la concepción del niño ha evolucionado, la realidad económica
y social, que dio lugar a la idea del niño como propiedad o recurso económico
persiste y sirve de sustento al trabajo y la explotación económica de millones
de niñas, niños y adolescentes en todo el mundo.
Englantyne
Jebb crea en 1923 la primera Declaración de Ginebra, para comprometer a la
humanidad en la defensa de los niños/as, y que un año después se incluye en la
Carta de Derechos de la Infancia de la Sociedad de Naciones.
Es en
1979 cuando hay un verdadero cambio con respecto a la concepción de la
infancia, pues a partir del año del niño, se considera a los adultos
responsables de que se cumplan los derechos infantiles.
Indiscutiblemente
uno de ellos es el derecho a la educación, y por la inquietud por el estado de
ésta surge la Escuela Nueva o Nueva Educación basada en la renovación de las
ideas de Rousseau que por fin se llevan a cabo en la práctica. Así, se considera
que todo niño/a tiene un potencial aprovechable y se tienen en cuenta sus
necesidades particulares, diferentes a las de los adultos.
Reflexión acerca del concepto de la
infancia a lo largo de la historia
El
concepto de infancia ha variado considerablemente a lo largo de la historia y
se puede observar cómo este concepto ha modificado nuestra sociedad hasta
llegar al punto en el que nos encontramos inmersos, en donde podemos mencionar
que el niño tiene una autonomía y una dignidad propia, ya que ha pasado de ser
considerado un adulto pequeño a ser concebido como un ser “moldeable” que pasa
por diferentes etapas hasta llegar a ser una persona integral.
Por otra
parte sabemos que actualmente nuestra sociedad vive un momento difícil en el
que la sociedad avanza a grandes pasos y esto incita a compensar al niño, por
el afecto y la atención no brindada con cosas materiales, las cuales más que
beneficiar su desarrollo, lo inhiben y truncan sus habilidades interpersonales.
Aunque
la concepción del niño ha evolucionado, la realidad económica y social, que dio
lugar a la idea del niño como propiedad o recurso económico persiste y sirve de
sustento al trabajo y la explotación económica de millones de niñas, niños y
adolescentes en todo el mundo.
Por lo
que podríamos definir la concepción de la infancia como el primer periodo de
vida humana, que se extiende desde el nacimiento hasta la adolescencia, en el
que se desarrollan las potencialidades, las capacidades y se sientan las bases
del desarrollo de la personalidad posterior del individuo.
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